sábado, 25 de abril de 2009

2-0: Mucho arroz para tan poco pollo.

Sat, ZONA BLANQUIAZUL




25 puntos de diferencia en la tabla no es una casualidad, sino una suma de causalidades. La diferencia entre CD Tenerife y UD Las Palmas está en la pólvora: los blanquiazules sacan goles hasta de debajo de las piedras, mientras que los amarillos, aunque pudieron hacer alguno en la primera parte, son incapaces de hacerlo. Al final, dos zarpazos de Richi y Nino bastaron para que el CD Tenerife se llevara los 3 puntos en el super clásico del fútbol canario. Y es que no cabe duda que, hoy por hoy, el CD Tenerife es inmensamente superior a una UD Las Palmas que deambula por la categoría de plata sin más ánimo que el de la salvación. Por apoyo desde la grada, por plantilla, por calidad...25 puntos clasificatorios que son 25 años luz de distancia.

La tarde empezó temprano, ya que cuando la guagua del Tenerife llegó al Rodríguez López (15:50 horas) los aledaños del recinto capitalino eran un hervidero de colores blanquiazules, con miles de personas esperando a los jugadores. A esas horas ya todos los aficionados amarillo se encontraban dentro del estadio, en la habitual ubicación para estos casos, mientras que la guagua de la UD Las Palmas dejaba a los jugadores amarillos por la calle San Sebastián para evitar el recibimiento del aficionado local. El despliegue policial evitó que existiera ningún incidente, ni dentro ni fuera del estadio. Si por algo se recordará este derby (además de por la victoria tinerfeña) es por el correcto comportamiento de ambas aficiones.

A las 16:00 se abrieron las 33 puertas del Heliodoro con colas infinitas de aficionados para entrar. A los pocos minutos, y con más de una hora para el comienzo del encuentro, el estadio presentaba un aspecto y ambiente envidiable, que presagiaba lo que estaba por venir. 45 minutos antes del pitido final el estadio estaba completamente lleno, haciendo honor al cartel de "no hay billetes" colgado desde hace muchos días. Los prolegómenos del encuentro fueron variados: primero, Juan Antonio Pizzi y Vinny Samways salieron, con las camisetas de sus respectivos ex equipos, al verde para saludar a los aficionados; luego, el cantante local Pepe Benavente, cuyos méritos para hacerlo son todo un misterio, hizo el saque de honor; mientras, tanto el Frente Blanquiazul, como Zoneros, desplegaban dos espectaculares tifos. Fotos, saludos, un helicóptero del Servicio Canario de Salud haciendo las veces de unidad móvil de la televisión pública canaria y, por fin, el pitido inicial.


Aspecto de las afueras del estadio casi 2 horas antes del comienzo (Foto ZB) Pepe Benavente hizo el saque de honor (Foto ZB)

La UD Las Palmas presentó muy pronto sus credenciales: presión sobre las bandas, especialmente sobre Dani Kome, y sobre los mediocentros locales que, durante la primera parte, ni la olieron. Había avisado Vidales (quien, por cierto, debió dejar el vestido de Drag Queen en Las Palmas) que su equipo tenía la intención de quitarle el balón al Tenerife. Y así ocurrió. La UD presionaba y dominaba la posesión del esférico ante la mirada pasiva del centro del campo blanquiazul, donde Ricardo y Richi no se encontraban entre si, ni al resto de compañeros. Aún así, el Tenerife tuvo la primera, pero el poderoso remate de cabeza de Manolo Martinez en una jugada a balón parado fue enviado a córner por Santamaría. Pero esa fue la única oportunidad clara del Tenerife durante los primeros 45 minutos. La UD se estiró y aprovechó las debilidades de un Tenerife atenazado por el ambiente, tan atenazado como la parroquia local, que contemplaba el espectáculo casi en silencio.

Las Palmas tuvo hasta 12 córners durante la primera parte, lo que pone en conocimiento de la teórica superioridad en el manejo del balón de los jugadores canariones. Pitu tuvo la primera clara oportunidad clara para los visitantes, pero no tuvo la calidad suficiente para resolver. Casi de manera inmediata fue el pichichi amarillo, Marcos Márquez, quien lo intentó pero se le fue por poco tras bajar un balón dentro del área lanzado en saque de banda. Nauzet estrelló una pelota en el exterior izquierdo de la puerta de Luis García un poco más tarde. De hecho, Pitu fue quien tuvo las mejores oportunidades de los amarillos, que fueron desbaratadas por Luis García. Mucho trabajo tuvo el portero durante la primera parte, sobre todo al salir, con dispar fortuna, en la multitud de balones llovidos que sobrevolaron el área del Tenerife. A todas estas, acabar imbatidos la primera parte era un gran premio.


900 aficionados amarillos contemplaron la derrota de la UD (Foto ZB) Lance del encuentro (Foto ZB)

La UD tenía aprendida la lección y salió con el mismo libreto durante la segunda parte. Marcos Márquez volvió a avisar, volviéndose a encontrar de nuevo con Luis García. De todos modos, el Tenerife salió, como es habitual, más enchufado al principio del segundo tiempo y trató de salir de la cueva y de rifar menos balones, ya que en la primera mitad apenas se había hilvanado ninguna jugada más allá del recurso del pelotazo.

Pero, como decíamos, el Tenerife tiene una diferencia acusada con la UD Las Palmas: se llama calidad individual. En la primera clara que tuvo el Tenerife en la segunda parte, se logró el primer gol. A los 10 minutos Juanlu sirve desde la derecha, Kome deja pasar la pelota y ésta la recoge Richi, en posición de delantero centro, para fusilar a Santamaría. El estadio, con el miedo en el cuerpo hasta entonces, explotó de alegría. El gol sirvió para que los locales se sacudieran los nervios y, con el partido cuesta abajo, empezar a realizar su fútbol de combinación en busca del gol de la tranquilidad. Vidales reaccionó metiendo a Saúl en el lugar de Pitu, a lo que Oltra respondío dando entrada a Ángel por Juanlu. Alfaro, desaparecido durante los 90 minutos, se tiró a la derecha, aunque terminó jugando en la banda contraria cuando Kome dejó su lugar a Mikel Alonso.

El gol llegó a casi 10 minutos para el final, en una contra que termina con el balón en poder de Nino, en el perfil izquierdo del área amarilla, rompe la cintura de David García y con el empeine lanza una rosca que se cuela ajustada al palo izquierdo de Santamaría. Un gol de bellísima factura para la historia de los clásicos canarios. De ahí al final, sólo control de balón, olés desde la grada, la entrada de Cristo Marrero en el partido y la ola recorriendo el Rodríguez López.


Nino, perseguido por Samuel, hizo un auténtico golazo (Foto ZB) Celebración multitudinaria del segundo gol (Foto ZB)

Un derby sin demasiada calidad futbolística en su conjunto, con un tiempo para cada equipo pero que fue resuelto por el mejor equipo sobre el césped. Las Palmas lo intentó, maniató al Tenerife en fases del encuentro pero goles son amores y de eso el Tenerife sabe muchísimo. Al final, como se suele decir en estos casos, fuimos demasiado arroz para tan poco pollo.


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