sábado, 28 de enero de 2012

Preacuerdo para traspasar a Jonathan Viera al Granada CF

Re: Preacuerdo para traspasar a Jonathan Viera al Granada CF

Notapor ridelpichon » Sab Ene 28, 2012 5:48 pm
Señor@s, copio y pego un interesante artículo sobre Vitolo y Jonathan Viera, espero que este bien situado en este post :
Corría el año 1983 cuando un Francis Ford Coppola totalmente consagrado en la industria (ya había firmado ni más ni menos que las dos primeras entregas de El Padrino y Apocalypse Now) decidió reunir en una película a una camada de jovencísimos actores acabarían triunfando en el mundo del cine. Un auténtico All Star de caras nuevas, de rostros que desfilarían por centenares de miles de carpetas de quinceañeras y que protagonizarían algunas de las películas más taquilleras de esa misma década e incluso -en algunos casos- de las siguientes. En Rebeldes, compartían cartel y escenas nombres como los de Patrick Swayze, Matt Dillon, C. Thomas Howell, Ralph Macchio -que sólo un año después se convertiría para siempre en el Daniel San de Karate Kid-, Rob Lowe, Emilio Estevez o Tom Cruise, para protagonizar una historia de pandilleros de los años 50 que vendría a ser (y que los críticos de cine me perdonen el atrevimiento) una buena mezcla de elementos ya vistos en West Side Story y Rebelde sin causa.

La película fue un éxito de público, tanto en Estados Unidos, donde llenó salas, como posteriormente en España, donde todo videoclub de barrio que se preciara disponía de una copia. Lanzó a la fama a un puñado de estrellas. Algunas, con el tiempo, perdieron el brillo y cayeron en el olvido. Otras, como Cruise, todavía manejan el cotarro en Hollywood, casi 30 años después.

En la Segunda División, hay un club que parece haber apostado por la misma fórmula que el bueno de Don Francis: la Unión Deportiva Las Palmas. No existe equipo en toda la categoría con más chicos del plantel. Sea por convencimiento o por pura necesidad económica, los grancanarios han reunido un interesante grupo de jóvenes jugadores. Y algunos de ellos son carne de Primera, llamados a seguir los pasos de los Jorge, Guayre, Rubén Castro o incluso Valerón. Encabezando esta nueva generación se encuentran dos chavales de 22 años, Jonathan Viera (Las Palmas de Gran Canaria, 21-10-1989) y Víctor Machín Pérez, “Vitolo” (Las Palmas de Gran Canaria, 02-11-1989). Dos chicos con vidas paralelas, que debutaron el mismo día, y que avanzan deprisa hacia el éxito. Todo, a pesar de una noche de fiesta y alcohol que a punto estuvo de enviarlo todo al garete.
Hagamos un salto en el tiempo, aunque no iremos muy lejos. Concretamente, al verano de 2010. Paco Jémez, entonces entrenador de los canarios, decide dar la noche libre a sus jugadores como recompensa por haber ganado el trofeo de San Ginés, en Lanzarote. Algunos aprovechan al límite el pase pernocta. Otros, directamente, lo cruzan. A las ocho de la mañana, tres jóvenes que trataban de ganarse un puesto en el equipo, Viera, Vitolo y Tyronne, regresan al hotel. La casualidad quiere entonces que se crucen con el presidente, Miguel Ángel Ramírez, en la recepción. Y claro, el lío está servido: el asunto se airea rápidamente a la prensa y los tres chicos son expedientados y señalados ante la afición. Los foros de Internet echan humo. Tres carreras que todavía no habían ni empezado ya se ponían en entredicho. “El míster había dado permiso a todos para salir, pero cuando llegamos, el presidente estaba allí y uno de los recepcionistas dijo algo así como que éramos unos golfos. Se montó una gorda”, rememora Vitolo. “Éramos muy jóvenes, muy inocentes, no teníamos idea de la repercusión que podrían tener nuestros actos. Nos sirvió para darnos cuenta de que ya no estábamos en el juvenil, o en un equipo de barrio”, reflexiona Viera. Así, los tres jugadores fueron expedientados, multados económicamente y apartados de la primera plantilla. Tyronne, el más joven, fue el peor parado, ya que volvió de inmediato al filial y pocos meses después se lesionó de gravedad, llegando a estar todo un año parado. Sin embargo, Viera y Vitolo fueron indultados. Los capitanes, en nombre de todo el vestuario, consiguieron la clemencia de Jémez, conscientes de que aquel par de chiquillos que ya estaban destacando en los entrenamientos estaban llamados a ser importantes en el equipo.
Y así fue: tan sólo dos semanas después de aquel incidente, los dos eran titulares en el primer partido de Liga, ante el Nàstic. Y la afición, que los miraba con lupa, no tardó en perdonarlos. Quedaron prendados del talento de ambos mediapuntas, que llevan jugando juntos desde cadetes en las categorías inferiores. “Somos jugadores muy diferentes. Y nos compenetramos muy bien, porque nos conocemos desde pequeños”, dice Viera; “Vitolo es muy fuerte y potente, tiene unas grandes condiciones para triunfar. Yo soy más de salida rápida, de técnica”. Aunque ambos son letales, las diferencias físicas son notables. Vitolo es robusto, supera el metro ochenta y su ficha oficial marca 78 kilos. Viera, en cambio, es un peso pluma: metro setenta raspadito y poco más de 60 kilos. Es normal que de pequeño arrastrara el mote de Romario. “Yo ya lo recuerdo acabadete, era demasiado pequeño cuando jugó en el Barça. Pero mis amigos del barrio me llamaban así, incluso cuando picaban al interfono de mi casa. Me llegué a acostumbrar”, relata.

Su primera campaña fue más que buena. De presentación y confirmación a la vez. Durante el primer tramo de Liga, el equipo se paseó por la zona noble y la pareja estaba de de moda, después de exhibiciones como las del partido ante el Alcorcón (4-1). Las defensas no podían con ese par de chicos insolentes que, detrás del punta o partiendo desde la banda, hacían crujir a sus rivales con un cambio de ritmo o un golpe de cadera. Pero en el mes de noviembre, en un encuentro en casa ante el Rayo Vallecano, todo cambió. Vitolo se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. “Fui a presionar al rival, pero se me quedó la pierna clavada en el césped. Oí un crujido y ya me supuse que sería algo grave”, recuerda. Ya no volvería a jugar esa campaña. Se quedó con unos registros de 10 partidos, todos de titular, y un gol. Sin su amigo a su lado, Viera languideció al mismo ritmo que el resto de equipo. Jémez fue destituído y Romario empezó a frecuentar el banquillo. Sin embargo, sus marcas son más que aceptables para un debutante: 31 partidos y seis goles, que le valieron para debutar con la selección española Sub 21.

Esta campaña, de la mano del exigente Juan Manuel Rodríguez, Viera y Vitolo -que ya está recuperado- siguen creciendo juntos. El técnico ejerce un rol cercano al del padre severo pero justo, que fomenta su fantasía en ataque pero exige sacrificios sin balón. “Está muy encima de nosotros. Insiste en que tenemos que trabajar más en defensa, que el talento solo no sirve. Aunque yo soy de los que piensan que la mejor manera de defender es tener la pelota”, explica Viera, que ya ha igualado en una vuelta los goles del curso pasado. Vitolo, que ha sumado cuatro, destaca el buen ambiente en el vestuario como otro de los factores clave en su consolidación. “Parece un tópico, pero es que somos como una familia, aquí la gente está muy unida. Quedamos mucho para comer todos juntos. Hay mucha gente de casa y eso se nota. Y los de fuera se han adaptado muy rápido. Son increíbles”, expone.
Verlos jugar juntos es una delicia. Tienen esa magia que parece residir en el ADN de las Canarias, un lugar que parece cantera inagotable de fantasistas de otra época. “¿El secreto? Yo creo que es porque los chavales se pasan horas y horas jugando al fútbol en la calle con sus amigos. Aquí, a diferencia de otros sitios, todavía se puede hacer. Y se nota, porque te da grandes virtudes. Aunque luego es una cuestión de genes. Lo llevas o no lo llevas”, reflexiona Viera. “En la Península salen jugadores más de choque. Aquí hay muchos campitos y la gente también juega mucho en los parques. Eso te hace ganar mucha técnica”, aporta Vitolo. Esa calidad, ese factor diferencial, va muy buscado, tanto en Segunda como en Primera. No han tardado en surgir rumores sobre un supuesto interés de equipos grandes por los dos. Y, pese a que tienen contrato en vigor (hasta 2013 Viera, hasta 2016 Vitolo), muchos apuestan que esta podría ser, si siguen así, su última temporada en Las Palmas. “Es bueno que salgan rumores, porque quiere decir que estás haciendo las cosas bien, pero no te puedes descentrar”, comenta Viera. “Estoy muy agradecido a Las Palmas por cómo apostó por mí tras la lesión. Mejor que aquí no voy a estar en ningún sitio, pero a todo el mundo le gustaría jugar en Primera”, reflexiona Vitolo. Si finalmente esas ofertas se concretan y ambos dan el paso definitivo, los aficionados pueden estar tranquilos. Perderán a dos cracks en ciernes, pero por detrás el talento canario no se agota. El cine, después de todo, no se acabó en 1983. Después de Patrick Swayze y Tom Cruise vinieron Brad Pitt o Leonardo Di Caprio. Y luego, Matt Damon, por ejemplo. El fútbol, como el séptimo arte, vive de disfrutar las estrellas del momento y buscar expectante nuevos rostros en la cartelera. Y estos dos, Vitolo y Viera, aspiran a llevarse unos cuantos Óscars.

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